¿Qué es un port o port-a-cath?
Un port o dispositivo de acceso venoso implantable es un pequeño reservorio de plástico o titanio conectado a un catéter delgado.
- Se coloca debajo de la piel, generalmente en el pecho, cerca de la clavícula.
- El catéter se introduce en una vena grande que lleva la sangre hacia el corazón.
- Desde afuera, solo se ve una pequeña elevación bajo la piel; nada sobresale.
Sirve para administrar medicamentos, extraer sangre y recibir tratamientos de forma segura y cómoda.
¿Por qué necesito un port?
Tu médico puede recomendar un port si:
- Necesitas quimioterapia u otros medicamentos intravenosos por períodos largos.
- Requieres antibióticos intravenosos durante varias semanas.
- Necesitas nutrición parenteral total (NPT).
- Requieres múltiples extracciones de sangre o sueros y se busca evitar pinchazos frecuentes.
Cómo se coloca el port
El procedimiento normalmente se realiza en Radiología Intervencional o quirófano menor y dura entre 45 minutos y 1 hora.
1. Preparación
- Firmarás un consentimiento informado.
- Te pedirán no comer ni beber varias horas antes.
- Se te colocará un gown y se limpiará el área del pecho con un líquido estéril.
- Se administra anestesia local y, en algunos casos, sedación suave para tu comodidad.
2. Procedimiento
- Usando ecografía y rayos X, el especialista introduce el catéter en una vena del cuello o del pecho.
- El reservorio se coloca debajo de la piel, normalmente en la parte superior del pecho.
- El catéter conecta el port con la vena.
- Se sutura una pequeña incisión y se cubre con un apósito estéril.
3. Recuperación inmediata
- Después, descansarás en observación por un corto periodo.
- Puedes irte a casa el mismo día en la mayoría de los casos.
Beneficios de tener un port
- Evita pinchazos repetidos en venas periféricas.
- Permite administrar medicamentos que podrían dañar las venas pequeñas.
- Se puede usar durante meses o años con buen cuidado.
- Facilita las extracciones de sangre y la administración de tratamientos complejos.
Cuidados después de la colocación
Para prevenir infecciones y complicaciones, sigue estas recomendaciones:
- Mantén el apósito limpio y seco hasta que te indiquen retirarlo.
- Evita levantar objetos pesados o movimientos bruscos durante los primeros días.
- Lava tus manos antes de tocar el área.
- No intentes acceder, limpiar o manipular el port por tu cuenta; solo debe hacerlo personal entrenado.
- Pregunta cuándo podrás ducharte o mojar la zona.
Riesgos y posibles complicaciones (poco comunes, pero importantes)
Aunque el procedimiento es seguro, pueden ocurrir:
- Infección en la piel o en la sangre.
- Sangrado o moretones en la zona de inserción.
- Trombosis (coágulo) en la vena.
- Desplazamiento o mal funcionamiento del catéter.
- Daño a estructuras cercanas (muy raro).
- Neumotórax (aire en el pulmón, extremadamente poco común).
Busca atención médica inmediata si notas:
- Fiebre o escalofríos
- Dolor, calor, hinchazón o enrojecimiento en la zona
- Dificultad para respirar
- Sangrado abundante
Preguntas que puedes hacer antes de firmar el consentimiento
- ¿Por qué necesito un port y no otro tipo de acceso?
- ¿Cuánto tiempo tendré el port?
- ¿Podré ducharme, nadar o hacer ejercicio?
- ¿Quién lo limpiará y con qué frecuencia?
- ¿Cuáles son las señales de alarma que debo vigilar?
Resumen para el consentimiento informado
- Propósito: Colocar un acceso venoso seguro y de larga duración.
- Alternativas: Catéteres periféricos, PICC line, catéter venoso central temporal.
- Beneficios: Comodidad, menos pinchazos, mejor administración de tratamientos.
- Riesgos: Infecciones, sangrado, coágulos, desplazamiento, daño en estructuras cercanas.
- Cuidado en casa: Mantener limpio, evitar manipularlo y reportar cualquier signo de infección o dolor.